Os que negan â muller
intelixencia e talento,
a millor contestaceon
cicais que fose o disprecio.
¿D’ ónde sacaron qu’ as almas
teñen com’ os corpos seuso?
Porqu’ as probes d’ as mulleres
nunca tiveron enseño
como os homes, qu’ eran tontas,
os homes tontos dixeron;
pois anqu’ algus qu’ eran sábeos
probar quixesen o mesmo,
soilo logran porbar
que n’ human’ entendemento
todo é falibre e que poden
os mais grandes teren erros.
Eu non me met’ a estudear
si tein húmido o cerebro,
nin cal é forma millor
pra ter as almas asentos
porqu’ eu as cousas non busco,
que soilo busco os efeutos.
Inda n-os tempos que foron
n-a noit’ escura d’ os tempos
perdidos, cicais brilaron
con luminosos refrexos
coma soles esprendentes
os femeniles talentos.
¿Quén foi Minerva? decí,
¿Porqu’ as cencias se puxeron
debaixo d´ o seu amparo
e lle queimaron incenso?
¿Quén foron as nov’ hirmás
Que tiveron tantos tempros,
e pr’ as qu’ ainda’ os poetas
erguen altares n-o peito?
Mulleres foron sen duda
de crarísemo talento
á quês diviñizaría
a ademiraceón y-o tempo.
Y-est’ é unha crara sinal
de qu’ as mulleres tiveron
sempre autitú pr’ o saber
e demostraron inxenio.
Centos de mulleres sábeas
pódense poñer d’ exempro
de que nunca Dios negou
â muller entendemento.
martes, 16 de octubre de 2018
sábado, 6 de octubre de 2018
domingo, 17 de junio de 2018
sábado, 28 de abril de 2018
"Canción Pornográfica" de Luis García Montero
El agua pide orillas donde apoyar la frente,
la noche busca sueños para entrar en las casas,
la luz se hace murmullo
y los países juegan a las cartas.
Juegan
como el silencio con sus ruidos
para pensar que existen en un orden certero.
Como los rayos de la luna,
porque cantan su número y se van deshaciendo.
Juegan como los dioses sin castigo,
suplican el color de una bandera
y la sombra de un himno.
Necesitados de soberanía,
los desnudos no son papel de plata.
Ya no hay sombras detrás de los abrazos
y los países juegan a las cartas.
https://www.poemas-del-alma.com/luis-garcia-montero.htm
la noche busca sueños para entrar en las casas,
la luz se hace murmullo
y los países juegan a las cartas.
Juegan
como el silencio con sus ruidos
para pensar que existen en un orden certero.
Como los rayos de la luna,
porque cantan su número y se van deshaciendo.
Juegan como los dioses sin castigo,
suplican el color de una bandera
y la sombra de un himno.
Necesitados de soberanía,
los desnudos no son papel de plata.
Ya no hay sombras detrás de los abrazos
y los países juegan a las cartas.
https://www.poemas-del-alma.com/luis-garcia-montero.htm
martes, 17 de abril de 2018
"Ciervos, corzos y gacelas" de LPR
|
miércoles, 28 de junio de 2017
"Vida", de José Hierro
Después de todo, todo ha sido nada,
a pesar de que un día lo fue todo.
Después de nada, o después de todo,
supe que todo no era más que nada.
Grito: '¡todo!', y el eco dice '¡nada!'.
Grito'¡nada'!, y el eco dice '¡todo!'.
Ahora sé que la nada lo era todo,
y todo era ceniza de la nada.
No queda nada de lo que fue nada.
(Era ilusión lo que creía todo
y que, en definitiva, era la nada).
Qué más da que la nada fuera nada
si más nada será, después de todo,
después de tanto todo para nada.
a pesar de que un día lo fue todo.
Después de nada, o después de todo,
supe que todo no era más que nada.
Grito: '¡todo!', y el eco dice '¡nada!'.
Grito'¡nada'!, y el eco dice '¡todo!'.
Ahora sé que la nada lo era todo,
y todo era ceniza de la nada.
No queda nada de lo que fue nada.
(Era ilusión lo que creía todo
y que, en definitiva, era la nada).
Qué más da que la nada fuera nada
si más nada será, después de todo,
después de tanto todo para nada.
miércoles, 14 de junio de 2017
"Tabacaria", de Fernando Pessoa
No soy nada.
Nunca seré nada.
No puedo querer ser nada.
Aparte de eso, tengo en mí todos los sueños del mundo.
Ventanas de mi cuarto,
De mi cuarto de uno de los millones del mundo que nadie sabe cuál es
(Y si supieran cuál es, ¿qué sabrían?)
Das al misterio de una calle cruzada constantemente por gente,
A una calle inaccesible a todos los pensamientos,
Real; imposiblemente real, cierta, desconocidamente cierta,
Con el misterio de las cosas por debajo de las piedras y de los seres,
Con la muerte poniendo humedad en las paredes y cabellos blancos en los hombres.
Con el destino conduciendo la carroza de todo por el camino de nada.
Estoy ahora vencido, como si supiera la verdad.
Estoy ahora lúcido, como si estuviera para morirme,
Y no tuviera más hermandad con las cosas
Sino una despedida, como si se volviera esta casa y este lado de la calle.
La hilera de vagones de un tren, y una partida pitada
Desde adentro de mi cabeza,
Y una sacudida de mis nervios y un crujir de huesos en la ida.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)

